Crónica de una freelance cualquiera

Hace un año y dos meses dije adiós al trabajo en una oficina, adiós a otros jefes que no fueran yo, adiós a una empresa que no era la mía. Era aterrador pero muy excitante. Lo nuevo siempre es excitante.

La Euforia:

El día que renuncié fue un día de euforia. Mis amigos independientes me felicitaban, me daban palmadas en la espalda, me invitaban cervezas; ya en las cervezas, entre todos, quemábamos las banderas de las instituciones, del “sistema” opresor, del capitalismo, neoliberalismo y ochocientos “ismos” más. Cantábamos himnos de independencia, marchas fúnebres al despertar temprano y componíamos odas poéticas al tiempo libre. Pero bueno, eventualmente me tuve que poner a trabajar, que de odas e ideales no se vive.

Locuras de freelance primerizo:

Las primeras semanas no puede más que comparar.  Me levantaba a las 11:00 am sin prisas y pensaba: “Si siguiera en la oficina, ya estaría bla, bla, bla…” El lunes no era tan negro y ningún día estaba prohibido salir. ¿Una cerveza en lunes? No hay “pero” que valga, era freelance.

Recuerdo un día de mucho calor, en mayo, de esos que se dan en Guadalajara. Estaba revisando correos pero solo pensaba en cómo refrescarme. Ideas locas de freelance: fui a mi habitación, me puse mi traje de baño, un pareo y claro, antes de regresar a los correos, presumí en redes sociales a quienes seguían bajo el yugo del “régimen”, que estaba en mi casa trabajando en traje de baño y el calor me hacía los mandados. Trabajar en pijama es un clásico del newbie freelance también.

Algunos días recuerdo haberme quedado todo el día viendo series en lugar de trabajar, total, era freelance, repondría el tiempo un día después. Varios días de esos después descubrí que serfreelance requiere disciplina, un poco de entrar en cintura y jugar al jefe y al empleado.

Realidades del freelance establecido:

Como decía, días de ver series, días de andar con los sobrinos y días de andar en la vagancia dieron como resultados quincenas vacías. El foquito amarillo de alerta comenzó a encenderse en mi cartera. Y es que ser freelance no es solo tener tiempo libre, es saber organizar el tiempo, para tener tiempo libre y tiempo de chamba.

Bueno, la disciplina fue el primer indicador de que mi rutinafreelance no era la más productiva. Comencé a levantarme más temprano, tomar menos siestas, exigirme más. O al menos lo intentaba.

Después, fui dándome cuenta de otras distracciones de estar en mi casa: siempre podía priorizar el poner una lavadora sobre el enviar el correo de seguimiento al cliente Fulano que me tenía harto. O priorizar sacudir ese pedacito de allá, en el que me estaba llamando del polvo y no me dejaba concentrarme en la traducción. O priorizar aventarle la pelota a Nano (mi perro) que hacer esa llamada por Skype que había estado posponiendo. Parece que no, pero sumando todos esos tiempitos de distracción o de actividades alternas, perdía tiempo efectivo de productividad.

A veces, por todos esos factores, me encontraba transcribiendo un sábado a las dos de la mañana, extrañando mi fin de semana como tal. Mi diablito interior decía: “Pero no trabajaste el lunes, eso no lo puede hacer cualquiera”. Otro diablito (no creo tener muchos ángeles por asesores), decía: “Pero es fin de semana”. Caí en cuenta que los tiempos de descanso hay que agendarlos también, siempre es bueno organizarlos y tomarlos como se debe.

Otra cruda realidad del freelance que trabaja desde casa, como lo hacía yo, es el aislamiento y la soledad. Un martes cualquiera, encuentras un chiste gráfico buenísimo, te ríes con la computadora e instintivamente volteas a compartir el chiste con el de al lado. Bueno, pues no hay nadie al lado. Frustrado y deprimido das click al botón de “Share on Facebook”. Al principio es raro solamente, después realmente cala.

Total que, al toparme con estas realidades comencé a cuestionarme si el modelo freelance era para mí, si la “Godinez” estaba estampada en mi cabeza y no podía sacudírmela, o si de plano necesitaba a un jefe castrante gritándome todo el tiempo para funcionar.

La respuesta a todo lo anterior es: no. La respuesta es un modelo que entonces no conocía.

¿Qué es eso de coworking?  

Conocí el término coworking de boca de mi amigo Noel. Me explicó que era un lugar, como una oficina compartida, que era muy chido porque todo está ahí, tu solo llegas a trabajar con tu compu, que la gente que trabaja ahí es muy interesante, etcétera. Sonaba muy bien.

No recuerdo cómo, pero en algún momento apareció en mi Facebook un post de un lugar muy bonito, con muebles de diseño padrísimo, una paleta de colores linda y un logo llamativo: NEVERMIND. Entré a la página de Facebook, leí la descripción y le dí “Me gusta”. Unas semanas después, encontré que buscaban a alguien que los apoyara con algunas tareas. Por ese entonces existía en mi cabeza la teoría de que yo sólo funcionaba con jefe –lo mencioné anteriormente- y me decidí a aventurarme.

Asistí a la entrevista, me enteré de cómo funcionaba y de qué podría seguir siendo freelance medio tiempo, utilizando el espacio como los demás miembros; y tener algo fijo otro medio tiempo. Ideal.

Desde los primeros días aprendí que realmente extrañaba interactuar con gente nueva, con gente distinta, platicar mientras te sirves un café para luego trabajar concentradamente.

Al mismo tiempo iba aprendiendo del coworking. Leí, leí y leí. Leí sobre sus orígenes y preceptos. Leí entrevistas a dueños de espacios de coworking. Leí estadísticas y respuestas decoworkers. Me enamoré.

El modelo de coworking te permite hacer todas las locuras defreelance nuevo, de freelance establecido y de freelance viejo. Te permite tener todas las comodidades de una oficina equipada corporativa: mobiliario adecuado, salas de juntas para presentaciones o recepción de clientes, internet, silla cómoda para trabajar, cocineta… Te permite concentrarte en el trabajo cuando lo decides y regresar a casa a corretear al perro cuando lo decides también. Aquí no hay grupo de señoras de chisme que te distraigan como en un café. Admítanlo, todos nos hemos hecho guajes escuchando el chisme de Doña Chonita que se va a divorciar porque el marido siempre ha sido gay, mientras fingimos que en los audífonos hay música y que estamos leyendo algo en la compu.

Aquí todos vienen a trabajar, lo cual propicia que tu trabajes también. Según los resultados de la encuesta sobre coworking en España el año pasado, el 75% de los coworkers reporta un incremento en su productividad desde que utilizan este modelo. Les recomiendo ese documento, sobre todo si no han experimentado los beneficios del coworking en carne propia, quizá los anime a hacerlo.

Otra cosa importante, es que ser productivo mientras vienes al coworking, te permite descansar adecuadamente una vez saliendo de él. Es algo psicológico quizá, pero es verdad. Entonces ahora, igual sin jefe, igual sin trabajar para otra empresa que no es la tuya, puedes disfrutar muchísimo tus fines de semana y tu horario establecido. Establecido por ti, según tus necesidades. Misma libertad, mayor productividad.

Otra ventaja más, retroalimentarte con tus semejantes. Tienes una red de freelancers, que bien pueden hacer de grupo de apoyo para quejas de clientes incumplidos, como de fuente de ideas nuevas para ser un mejor freelance. Puedes incluso conocer gente relacionada a tu negocio, con talentos distintos y empezar proyectos en común. Digamos que es verdad que dos cabezas piensan mejor que una, y varias cabezas freelanceras coworkerashacen dar vueltas a tu ratoncito de la creatividad.

Además, resulta que, uno se apropia de su espacio de coworking, y el espacio de coworking te adopta. Por tanto, le interesa que te vaya bien y apoya a la difusión de tu trabajo como freelance. En NEVERMIND, por ejemplo, se publica tu perfil en su página web. ¿No saben quién trabaja en NEVERMIND? ¿o trabajas en NEVERMIND y llevas cinco días viendo a ese chico teclear y no sabes qué es lo que hace? Descúbrelo aquí: www.nevermind.mx

En fin, ventajas y beneficios del modelito hay muchas, descritas ya muchas veces también en blogs y páginas de internet. Lo importante es experimentarlo y ver si es para ti. Yo lo hice y descubrí que sí. Los invito a hacerlo.

Y recuerden: “Do or do not, there is no try” – Yoda.

Fernanda Villava | NEVERMIND

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