Retomando el camino

Es muy usual que el único camino que ambiciones sea el mismo de aquellos que han tenido éxito en su vida, ya sea a nivel personal o profesional. Si ellos se ven felices seguro también yo seré feliz. 

Pero con el tiempo te das cuenta que ese camino a veces se torna muy difícil, con o sin el dinero y no te hace feliz, te preguntas si consiste en que no eres bueno o no tienes aptitudes interesantes. Lo que uno nunca se pregunta durante ese proceso es si ¿ese era realmente el camino que queríamos tomar?

De adolescente es muy fácil soñar en todo aquello que nos provoca felicidad o placer sin imaginar el costo de ello, por lo regular hay alguien más que solventa nuestros gastos básicos. Cuando nos graduamos y comenzamos nuestra vida profesional nos damos cuenta del costo real de la vida, especialmente si ya hemos abandonado la casa de nuestros padres.

Es justo en éste punto donde podríamos decidir entre dos caminos: Tomar el de la fórmula comprobada, aquellos modelos de negocio ya comprobados en nuestro país y vamos con la ilusión de que nos hará feliz porque seguro nos dará dinero o decidimos apostarle a quedarnos sólo con aquello que nos produce placer y nos rebelamos ante el sistema económico en el que vivimos, por lo tanto la gente seguro nos etiquetara como el eterno adolescente inmaduro porque jugamos a trabajar pero en realidad aún vivimos en casa de nuestros padres o ellos siguen aportando el dinero para que tengamos nuestro departamento.

Ninguno de los dos caminos para mí están mal, más bien es el punto de salida para reflexionar un momento y descubrir cual es nuestra meta deseada.

La meta quizá entonces se vuelve más sencilla y aplicable de lo que pensamos a cualquier tipo de sueño:

Desprendernos al 100% del seno familiar o en su caso, ese trabajo desastroso que nos da seguridad económica.

Ganarnos la vida de una manera honesta.

Ganarnos la vida haciendo lo que REALMENTE nos gusta.

Aquí es donde muchos dicen, pero es una locura, incluso la misma familia podría haberte desanimado pues es otra realidad la que ellos viven y seguro no es con el afán de perjudicarte. En mi caso, algo ha habido de ello, sumándole la famosa INCERTIDUMBRE de que sucederá en el futuro. Conforme pasan los años llegué a entender unas lecciones muy valiosas, la más importante es que NADA ES SEGURO y la INCERTIDUMBRE va siempre de tu mano. Hay buenas prácticas para reducir el rango de error que ahora aplico y que más que temor, me están regresando a encontrar el placer en lo que hago día a día y más que nada concretar avances en mis proyectos.

Espero que te regresen a ese camino y seguir esa historia que vale la pena vivir; tu propia historia:

1. Date una tarde, un día, una semana, un mes, lo que necesites para poner en una listar aquello que realmente te gusta. (TIP:Es aquello que te llena los pulmones de aire y la garganta se te cierra de emoción cuando pienses en ello).

2. Platica con personas que ya están desarrollando sus proyectos. Date la oportunidad de disfrutar junto con ellos su emoción, felicítalos, charla sobre su proceso y más que nada ayúdales compartiendo lo que hacen para que sigan triunfando. (Todo se regresa, hoy por ellos mañana por ti)

3. Admira todo lo que te encuentras a tu paso. Vivimos en un sueño hecho realidad. Todo ha partido del sueño de alguien por lo que tus sueños también tienen el potencial de hacerse realidad.Está comprobado.

4. No sabes todo, ni lo sabrás. Comienza a aprovechar charlas en comunidades, seminarios, talleres, cursos, libros etc. Siempre aportarán a que pienses y veas tus objetivos desde otro punto de vista.

5. ¿Todólogo? No alcanza el tiempo para hacer todo, mejor arma un equipo apasionado cada quién en su área. Si tu recurso no alcanza revisa prioridades y a partir de ello ve invirtiendo. Piensa en plan b, c, etc. Que pueda ir soportando tu crecimiento o necesidades.

6. Si tienes deudas, sánalas. No te deshagas de todo tu flujo, especialmente si sabes que no logras pagarlos al 100% sólo te detendrá en lo que tengas qué hacer en el momento para ese futuro deseado. Sigue trabajando para sanarlo poco a poco. Aún si hay días que no tengas ganas de hacer nada, empújate para avanzar o ir a eventos. Nunca sabes que idea nueva podría surgir a partir de escuchar la manera en que otras personas resuelven sus problemas.

7. Date tiempo libre. Sal a caminar a tomar un café, de viaje, descansa, duerme. Deja que las ideas reposen para que germinen y dale tiempo a que los demás hagan su parte bien, no presionados. Ningún creativo trabaja lo suficientemente bien bajo presión, puede entregar pero entonces ¿dónde queda el tiempo para disfrutar lo que se hace?

8. Fracaso no es sinónimo de fracasado. Es importante aprender de los fracasos y no asumir que somos fracasados porqué algo no salió cómo esperábamos. El precio del aprendizaje que surge a partir de una equivocación es totalmente justo. Nunca te avergüences de ello y no lo ocultes. Quizá a través de tu experiencia puedes ayudar a otros.

9. Rodéate de gente buena, de amigos. «No hago negocios con amigos porque luego los pierdo». ¿Entonces para que están los contratos? Habla claro siempre. La idea con o sin amigos en tu proyecto, es crear una familia donde cada quién hará lo que más le gusta y se cuidarán las espaldas ¿Por qué? Porque de ahí comerán todos.

10. «No existe camino para lo que me estoy imaginando».Pues entonces hay que crearlo. Hay dos ideas muy valiosas que he aprendido de dos queridos amigos: Día a día debemos hacer algo que nos acerque más a ese futuro deseado y cuando comienzas a crear tu futuro, éste te encuentra en el camino. No se trata de que tú tengas que llegar a él casi sin fuerzas, ya que éste también se te acerca y se encuentran en un punto intermedio.

11. Disfruta los procesos. Si ya haz elegido lo que te gusta hacer, disfrútalo. Lo más importante es el camino, el proceso, finalmente llegarás a la meta por consecuencia.

12. Seamos conductores, hay que compartir. Un principio básico de la abundancia es fluir. Hay que convertirnos en ese buen líder que aprende y comparte el aprendizaje para que su equipo crezca junto a él. Será más fácil que te entiendan y sentirás mayor satisfacción viendo como todos están bien a partir de tu proyecto.

Así que disfruta el tiempo que aún hay para hacer todo aquello que te hará feliz, no ha habido tiempo perdido, sino el tiempo justo para entender que querías hacer de tu vida.

Verónica Madrigal | ALAPAR

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